LA PRÁCTICA DE
LA SEXUALIDAD Y LAS REDES SOCIALES
(ENSAYO)
En
pasadas generaciones, la sexualidad era un tabú marcado, por los valores y la
educación, algo que solo, estaba hablado y disfrutado, en temas serios sobre la
mesa al momento de cenar y lleno de prohibiciones de lo que jamás se debería
hacer o disfrutar, si querías estar de acuerdo con casarte de velo y corona en
el caso de las mujeres y en el caso de los hombres, para los que nacimos en los
90¨ fue, que los amigos y tu propio padre, en alguna ocasión te hablaran del
tema de la sexualidad, pero siempre con un tono fantasioso de promulgar lo
extraordinario y ¨circense¨ del heroico acto de que el miembro viril, había
sido utilizado por primera vez o primeras veces, aquel miembro viril del narrador
era más grande para dar placer, más grande que a todas las mujeres enloquecían,
pareciera que alardear del tamaño del pene, te da la voz de experiencia y la
práctica, pero hasta el momento la realidad es que, no recuerdo que alguno de los hombres que en mi
adolescencia y mi vida como joven – adulto, me haya platicado de las emociones,
del ¨sentir¨, de la parte emocional del ¿Cómo se sentiría una mujer después de
ser engañada y utilizada, por aquel acto erróneo llamado ¨prueba de amor¨?,
¿Cómo llega a sentirse, el acto del sexo, solo por ser sexo y sin
romanticismos? ¿Cómo se siente el sexo, que no es consensuado y establecido en
reglas de respeto y la consideración de la discreción y privacidad personal?,
pareciera entonces, que nos enseñan brutalmente, el vivir en un constante
placer – implacentero, porque en algunas ocasiones y sin pretensión de
generalizar, nuestras primeras experiencias en la sexualidad son, de cierta
manera así, sin preguntar el sentir del otro, sin sentir más que placer, sin la
pregunta ¿Cómo te sientes? Y si la respuesta fuera ¨me siento terrible por lo que hicimos¨,
¿Estaremos preparados para sostener una respuesta de tal magnitud? O es que
acaso, jamás preguntamos el sentir del otro, por el temor de que si no le
gusto, nuestro acto sexual, nuestro pene, nuestra vagina, nuestro ano, nuestros
gemidos, palabras, roces, nuestra piel, ¿Radica entonces un miedo en nuestro
silencio?
Y una última pregunta, acaso somos tan consientes
desde nuestra educación imparcial, que nos atrevemos a preguntar, ¿Quieres
volver a repetir? ¿Te gusto? O quizá sostenes y afirmar con una frase ¨Me gusta
mucho tener sexo contigo, no solo con tu cuerpo, si no con todo lo que eres tu¨
¿Qué resultado tendría esta afirmación?, porque conocer la diferencia en la
cama, de la serotonina y los beneficios de la dopamina, parece que es una tarea
olvidada por todos y solo asumida por aquellas personas entregadas al deseo.
Recordemos que en la cama, no solo conocemos un cuerpo desnudo de uno mismo, ni
del otro, dejamos ya para finalizar, dejamos aquello que sentimos, pensamos y
queremos, en decisión inconsciente o consiente, dejar un fragmento, un pedazo
de nosotros, un gusto no apalabrado, en la memoria del otro, acaso te has
preguntado en cada uno de tus actos sexuales en el universo de la intimidad ¿Qué
has dejado de ti ahí? ¿Qué le has dejado al otro? ¿Qué le has dicho al otro? ¿Qué
le has hecho sentir? Y sobre todo ¿Qué has recogido tú en esa ocasión o en cada
una de las ocasiones que has sucumbido al sexo?
Existen prácticas, donde parece que dejar un
recuerdo en el ¨ciber espacio¨ es más valioso que dejar un recuerdo, en otro
ser humano, esta práctica se ha sumado y que afortunadamente no han venido a
modificar, sino a sumar, la venta de cuerpo y la sexualidad, de una mejor
manera posible, donde la práctica, la honestidad y el tener palabra, es un acto
de compartir, de ceder y experimentar, esta práctica, algunos jóvenes, hombres
y mujeres, en la distinta gama de la sexualidad, han hecho uso y herramienta al
público, la venta de su acto sexual, por $200.00 (doscientos pesos 00/100mn)
Las redes sociales, han servido de una manera
¨protectora¨ para aquellas personas, que sus motivos de dinero conveniente y
fácil, no puedan seguir construyendo relaciones emocionales con personas, que
atentan contra su intimidad, su inseguridad, su desnudes de alma, cuerpo y espíritu,
por así decirlo. En una idea sin estudio e hipótesis, creo que se atenta,
contra el contacto humano y esta parte extraordinaria, que hace el ser humano,
cuando ejerce su sexualidad. En años pasados, ofrecer la intimidad a cambio de
dinero, el acto sexual, a cambio de dinero, era solo en las calles, incluso
esto era más real, por el contacto y el dialogo, pero a través de redes
sociales, lo hace frío y sin ¨sentido¨
En unos años, ¿Qué vamos a elegir? ¿Acaso estaremos
dispuestos a dejar de sentir, para poder solo recibir placer – implacentero?
Recuerda que las enseñanzas pasadas, no tiene por
qué regir tus actos, porque si esta práctica no se modifica, estarás repitiendo
las ideas erróneas del narrador, al decir, con chiste y soberbia, ¨que no hay
quien se resista a tu pene tan grande, largo y grueso¨.
Escribenos, tus preguntas al correo: lachicaquenosabiausarzapatilla@gmail.com
Saludos cordiales








